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Cada día oímos, (no quiero escucharlo), más y más noticias negativas, pesimismo, dudas, en definitiva: miedo.

El Sr. Rajoy nos advierte de que 2012 será un “annus horribilis”, que “habrá más paro y decrecimiento económico”. Grecia se hunde, si no sale del euro será a cambio de despedir a 150.000 funcionarios y hacer la guillotina que comentaba en mi último post.

Pero es que no nos damos cuenta de que, como bien dice mi profesor y director de Fundesem Alumni, Pablo Ferreiros: “No estamos ante una época de cambios, estamos ante un cambio de época”.

El problema es que todos los cambios generan miedo al mismo. La actitud y orientación personal son claves para afrontarlo de una forma u otra. En términos empresariales, nada es como era. Existen dos tipos de compañías: las que han muerto y las que han cambiado o están cambiando. Éstas últimas se diferencian de las primeras en dos aspectos fundamentales: la actitud de sus empleados y la de sus líderes.

Cualquier empresa, por pequeña que sea, en la que sus empleados tengan una mínima predisposición a sumar, aunque sea por su propio bien, dependen única y exclusivamente de que su líder, su “ejemplo” dentro del ambiente laboral, haga las cosas bien. Mi compañero David Morles en su último post nos explica a las mil maravillas como INFLUYE EL ESTILO DE LIDERAZGO EN EL ÉXITO EMPRESARIAL.

Ante tantas referencias de pensamiento positivo y ganas de cambiar o, lo que es lo mismo, no tener miedo al futuro, espero que todos empecemos a creer que, digan lo que nos digan,

disfrutar de la vida sólo depende de nuestra actitud y de tener salud.