Ayer por la noche, nuestro ministro Luis de Guindos, comparecía ante los medios para reconocer, anunciar o como lo quieran llamar, que España va a recibir hasta 100.000 millones de € de crédito para salvar a su sector financiero. Hubiera sido demasiado duro para la CE hacer frente a una intervención completa como la acometida con Grecia, Irlanda y Portugal. Poner el dinero necesario para “comprar todo el paquete” de nuestro país supone demasiado desembolso para una Unión Europea que no está para fiestas.

Últimamente suelo comentar aspectos de formación, marketing o ventas, pero no puedo desvincularme de mi relación con el mundo económico y financiero. Tanto mi recordado padre, como mi querida Sara eligieron ese sector para trabajar y ambos en esa entidad alicantina tan criticada y repudiada desde hace ya casi un año, la CAM.

Nuestra cultura, por desgracia, es especialista en la falta de rigor y responsabilidad. Muchos de los altos cargos políticos y financieros, se han acostumbrado en época de bonanza a poner la mano y mirar para otro lado. La dirección de empresa o la gestión de un Estado no distan tanto en su funcionamiento. El trabajo operativo es imprescindible para el desarrollo de la entidad y la consecución de objetivos, pero sin una estrategia, un planeamiento y un seguimiento, el éxito se convierte en una quimera.

Eso es lo que ha pasado. El funcionario, el empleado de banca, todos los que ejecutan las funciones diarias asignadas, se pueden equivocar, pueden trabajar a desgana o ser los más eficaces en sus tareas, pero no son los culpables de la situación a la que hemos llegado. Por tanto debemos exigir responsabilidades a los que se encargaban de marcar el camino a seguir en la CAM, en CaixaGalicia, en Bankia, en el Gobierno o donde sea.

El problema, desde mi punto de vista, puede ser más de futuro inmediato que de pasado. ¿Conocéis la situación real de nuestro país? Gracias a las enseñanzas y al informe que he tenido que realizar para Evaristo Ferrer sobre entorno económico, os puedo adjuntar un archivo con datos actualizados:

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La deuda de España a finales de 2011 ascendía a más de 700.000 millones de €, más lo acumulado en 2012, más el crédito que nos prestan ahora, es algo alarmante. Tardaremos mucho en pagarlo y peor serán las condiciones exigidas para recibir esta “ayuda”.

Sin embargo, y para terminar, creo que puede ser bueno tanto control externo. Al final, aprenderemos todos, los que dirigen y los que ejecutan, que hay que hacer las cosas bien en casa para que no vengan de fuera a imponernos otras reglas del juego.